lunes, 13 de febrero de 2012

Construcción de bóvedas de ladrillo

Las bóvedas de ladrillo sin cimbra, son cubiertas autoportantes, incombustibles
y ligeras, capaces de actuar como elemento unificador de la respuesta
estructural en las edificaciones; durante una eventualidad sísmica, trabajan proporcionalmente
a su peso, por lo tanto entre menos peso, mejor comportamiento sísmico.

El sistema constructivo

Es muy simple y repetitivo, esta fundado en la colocación de un ladrillo apoyado
sobre otro, entrelazando hiladas una sobre otra formando arcos sin colocar
cimbra. Como sabemos, el ladrillo trabaja a compresión, por lo tanto, casi en su
totalidad eliminamos el acero y el hormigón armado.
La geometría natural que tienen los arcos parabólicos o arcos rebajados
nos permiten desarrollar una estructura que trabaja por forma, la parte más
crítica de un arco se llama punto de inflexión.
Las bóvedas se pueden construir en cualquier tipo de superficie: cuadrada, rectangular,
en poliedros y curvas, en posición horizontal o inclinada, el único
requisito es cumplir con las cuatro condiciones ya mencionadas.
Para construir una bóveda sin cimbra es importante saber que existen las
compresiones y las tracciones, la transición entre ambas se llama punto de inflexión,
este se encuentra a los 52° del eje vertical; al trabajar con compresiones
estaremos haciendo una estructura por forma. Para tener un rango de
tolerancia de resistencia, en la construcción de bóvedas mexicanas, trabajaremos
no más allá de los 45°; dentro de este rango se podrán construir bóvedas de
10 metros de claro como máximo, con ladrillo de 10 cm. de espesor; más allá de
estos límites la bóveda se tendrá que reforzar con tela de gallinero de pulgada, o
bien, en el arranque de la bóveda (parte en inicial de la construcción de la bóveda
sin cimbra) se cambiará la medida del ladrillo a 12 ó 14 cm. de espesor.

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